
Ella llevaba un sueño de nueve lunas,
e inventaba canciones de cuna,
mientras su vientre crecía
como flor, perfumada y hermosa
ella soñaba con su niño.
Sola cada noche dibujaba sonrisas
inventaba caricias para su panza
le habla de sueños de una mujer
que sola afrontaría el mundo
con el amor más puro, el de su hijo.
Ella inventaba palabras,
caricias para darle a su niño
sus lágrimas labraban su cara
y cada mañana inventaba una sonrisa.
Paseaba altiva por la calle
y a quien le preguntaba
del padre del hijo, decía ha muerto
en un accidente, que lástima
no conocerà a nuestro niño.
Mentía, mentía para no ser señalada
y le dolía el alma, pero pensaba
en sus pechos llenos de leche
y su panza redonda de seis lunas.
Estaba sola, sola en el mundo
pero iban a ser una familia,
se decía cada noche
al cerrar sus ojos...
Una mañana de invierno
su cama se tiño de sangre
el universo de detuvo...
el sol no salío ese día
y ella parió su hijo sola...
Dios se lo quitó,
sus pechos lo llamaban...
su leche corría sin ser tomada
su vientre vacío quedó en silencio
y ella sola en la habitación
llorando de pie, pidiéndole
a Dios una explicación...
-Si no quise abortar, por qué te lo llevaste?
-¿ Por qué me castigaste?
-Es pecado amarte...
Y un silencio sepulcral
la apartó del mundo...
En silencio deambula por el hospital
un fantasma que nació ese día
por amar a su hijo hasta desaparecer
de este mundo.